El tutor legal de una persona con discapacidad tiene la responsabilidad de administrar su patrimonio y responder por posibles daños. Debe presentar un informe anual en el juzgado sobre la situación económica del tutelado, además de un inventario inicial y una rendición final de cuentas al terminar su tutela. Sin embargo, no puede vender, donar ni ceder propiedades, ni renunciar a herencias, donaciones o legados sin autorización judicial.
Testamento y herencia de un incapacitado judicialmente
Cuando hablamos de herencias y personas incapacitadas judicialmente, es fundamental abordar dos escenarios principales.
- Dejar bienes en herencia
- Recibir bienes de una herencia
¿Puede una persona incapacitada hacer un testamento? Sí, pero con ciertas condiciones. Para que una persona incapacitada judicialmente otorgue testamento, es necesario que intervengan dos facultativos que acrediten su capacidad para testar, junto con la presencia del notario.
Si una persona incapacitada judicialmente debe recibir herencia con discapacidad, sus padres o tutor legal pueden aceptarla sin necesidad de autorización adicional.
Sin embargo, para renunciar a la herencia, sí se requiere autorización judicial. En caso de que la autoridad competente no autorice la renuncia, la herencia se aceptará a beneficio de inventario, lo que protege al heredero de posibles deudas del fallecido.
Si el tutor legal de una persona con discapacidad desea aceptar la herencia de manera pura y simple, en lugar de a beneficio de inventario, también necesitará autorización judicial.
La partición de la herencia debe cumplir ciertos requisitos:
- Si la realizan los padres, no se requiere autorización judicial.
- Si la realiza el tutor legal, si necesita autorización judicial
En caso de conflicto de intereses, el juez designará un defensor judicial, quien representará a la persona incapacitada judicialmente y requerirá aprobación judicial para la partición.
¿Tiene el tutor derechos sobre la herencia del tutelado?
Antes de responder a esta cuestión, es importante entender quién puede ser tutor legal de un adulto.
El tutor legal puede ser:
- La persona que el incapacitado haya designado antes de ser declarado como tal, sin necesidad de parentesco.
- Sus padres o el cónyuge con quien conviva.
- Individuos designados en un testamento.
- Hermanos, ascendientes u otros familiares nombrados por un juez.
En ciertos casos, el tutor legal puede heredar de la persona que ha estado tutelando tras su fallecimiento. Sin embargo, esto dependerá de si existe o no un testamento.
Si el tutelado hizo testamento, su contenido determinará la distribución de los bienes. En caso contrario, la herencia seguirá el orden habitual de sucesión, según la ley de herencias para discapacitados.
El tutor legal designado deberá respetar la voluntad del testador, tanto si ha sido incluido en la herencia como si no.
Obligaciones del tutor al fallecimiento del tutelado
El fallecimiento de una persona tutelada pone fin al régimen de tutela. En este caso, el tutor legal tiene la obligación de presentar una cuenta general justificada ante la autoridad judicial, detallando la administración de los bienes del tutelado.
- Se dispone de tres meses para presentar la cuenta, prorrogables por causa justificada (Artículo 279 del Código Civil).
- Debe incluir toda la gestión realizada durante la tutela, independientemente de las cuentas anuales previas.
Si la gestión es correcta, se aprueba la rendición de cuentas. En caso de que existan irregularidades, pueden exigirse responsabilidades al tutor.
- El juez escuchará tanto al tutor como a los herederos (Artículo 280 del Código Civil).
- Los interesados pueden reclamar si consideran que hay perjuicios (Artículo 285 del Código Civil).
El procedimiento se regula en la Ley 15/2015, de 2 de julio, de Jurisdicción Voluntaria. La obligación de rendir cuentas prescribe a los cinco años desde que finaliza el plazo para su presentación.
Este proceso es clave para garantizar la correcta administración de los bienes del tutelado y proteger los derechos de los herederos.
Otros aspectos importantes sobre la tutela y la herencia
En algunas situaciones, es posible nombrar un tutor legal en caso de fallecimiento, asegurando que la persona incapacitada judicialmente quede protegida en el futuro. Este proceso se puede llevar a cabo mediante testamento o decisión judicial.
Además, en el caso de que se necesite realizar modificaciones en la herencia, es posible modificar el testamento de una persona incapacitada, siempre y cuando se cumplan los requisitos legales y se respete su bienestar.
Por otro lado, existen ciertos beneficios fiscales de ser tutor legal, ya que en algunos casos pueden aplicarse deducciones o exenciones tributarias relacionadas con la tutela de una persona con discapacidad.
Finalmente, en relación con la administración de bienes heredados, es importante considerar el usufructo a un discapacitado, una figura legal que permite garantizar el uso y disfrute de los bienes sin comprometer su propiedad.